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En Buenos Aires, Argentina se ha puesto de moda
el recibir la Eucaristía en la mano (la obra sacrílega de
satanás), y a una persona que recibió la eucaristía en la mano
se le cae la Hostia Consagrada al suelo y no la quiere tomar
porque decía que estaba sucia, y se rehusó a tomar esa
eucaristía del suelo. Otra persona más piadosa la colocó a un
lado con más cuidado y le avisó al sacerdote lo ocurrido.
El sacerdote siguió el procedimiento para estos casos y colocó
la Hostia en un recipiente con agua para que se disuelva, para
luego echar dicha agua en una planta (como es el procedimiento a
seguir), y la coloca dentro del Sagrario. Pasado un tiempo abre
el Sagrario para desechar dicha agua donde se debía haber
disuelto la Hostia y lo que vió fue que la Hostia no se disolvió
sino que tenía manchas rojas de diversos tamaños.
Cuando dichas manchas rojas se llevan a un laboratorio para ser
analizadas, el laboratorista confirma que contienen sangre
humana del tipo AB, y que el tejido que se le ha entregado (era
un pedazo de Hostia) corresponde a tejidos del miocardio de un
corazón humano; pero lo que más sorprendió al laboratorista fue
que el tejido humano latía, las células humanas seguían vivas (a
pesar que todo científico sabe que los glóbulos rojos empiezan a
morir a los 5 minutos de la muerte del ser humano). |